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21 julio, 2026

Viviendo en el pasado

Durante 11,000 años los humanos nos expandimos sobre todo el globo, las civilizaciones sentaron sus bases, se dividieron o se transformaron, pero una vez que llegó la revolución industrial el crecimiento poblacional se disparó. Es decir, de los 11,000 años considerados desde que se establecieron esas primeras civilizaciones, pasaron más de 10,000 años sin superar los 5 millones de humanos. Pero a partir de 1950 la población ha crecido a una velocidad de 1,000 millones por década aproximadamente, hoy vivimos sobre la Tierra más de 8,000 millones de humanos, y se estima que para el 2050 habrá 11,000 millones aproximadamente.

El exito de una especie ha significado el declive de otras, apenas el 4 % de los animales que habitan la tierra en este momento son silvestres, mientras que el 60 % está constituido por animales de corral y cerca del 20 % lo constituimos los humanos.

Los cambios drásticos en el planeta no llevan más de 100 años, y en realidad hasta ahora empezamos a ver los resultados de esos cambios, pues al principio fueron amortiguados por el propio sistema, teníamos esos años para comprender lo que estaba ocurriendo, en lugar de eso, se utilizó el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) como reflejo de éxito de las naciones, como si el crecimiento pudiera seguir indefinidamente, o como si no viviéramos en una esfera navegando en el espacio.

Solo que ese periodo de gracia, en el que el planeta pudo amortiguar esos cambios se terminó. Finalmente empieza a ocurrir aquello que se tenía previsto desde hace treinta años y que miles de científicos trataron de advertir. Los cambios que empezamos a ver y que viviremos en los siguientes años, modificarán nuestra forma de existir. Para el 2027 se sentiran los efectos del super niño, ahora mismo hay olas de calor en Europa, y cada vez es más común escuchar “que se trata del registro más alto de los últimos 120,000 años” conforme vamos rompiendo diferentes marcas, aunque en los hechos actuemos como si nada hubiera cambiado. Estamos viviendo en el pasado…

Hoy estamos experimentando el resultado de haber seguido adelante, pese a las buenas intenciones. Lo que veremos ahora serán grandes cambios. Por ejemplo, en enero del 2026 se contabilizaron 13,300 crías de leones marinos muertos en las costas de Australia, su muerte fue causada por una cepa de gripe aviar que se detectó en noviembre de 2025 en una isla volcánica subantártica, que ya había provocado la muerte de focas, pingüinos y otras aves. Para dimensionar la magnitud del daño, en algunas poblaciones la mortandad significó el 97 % de sus crías. Los eventos como estos, ponen en peligro el equilibrio del sistema biológico que se construyó a lo largo de millones de años, y pese a las facultades adaptativas de la vida, si estos eventos se repiten frecuentemente, la posibilidad de que las poblaciones se reestablezcan se vuelve casi inexistente.

Las poblaciones de animales silvestres se encuentran gravemente presionadas, y aunque el Panel Intergubernamental de Cambio Climático, estima que el 25 % de las especies del planeta se encuentra en riesgo, todas las especies silvestres, sufren reducción de su hábitat, sobreexplotación, comercio ilegal, competencia con especies invasoras, etc., etc. Al punto en el que se estima que 7 de cada 10 animales silvestres han desaparecido en los últimos 50 años.

La Tierra es un sistema que había mantenido procesos biofísicos globales como la adsorción y liberación de carbono, la hidrología, la dinámica de los casquetes de hielo y la energía en general, en equilibrio. Ahora dichos procesos se han visto gravemente alterados. El equilibrio del sistema que permitió que floreciera la humanidad, se está rompiendo. El Panel Intergubernamental de Cambio Climático, señaló en su reporte del 2023, que lo que hagamos en esta década impactará los siguientes cientos de años.

Saber permite decidir, es necesario que todos sepamos que la vida no será posible si el incremento en la temperatura mantiene la tendencia de los últimos años. Por eso el planteamiento es para todos, para los individuos, las familias, las comunidades, los países, las regiones, debemos actuar ahora para construir un futuro.

¡Es necesario dejar de vivir en el pasado!

 

Llaraí Gaviria González

Aquí puedes consultar un artículo sobre los escenarios posibles con el incremento en la temperatura:
Rockström, J., Martin, M. A., Ganopolski, A., Donges, J. F., Feulner, G., Marwan, N., & Rahmstorf, S. (2026). We are in the Anthropocene—now what? Earth’s Future, 14, e2025EF007730. https://doi.org/10.1029/2025EF007730

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